Antigua y Pontificia Hermandad de san Cosme y san Damián de Madrid

Bajo la advocación de los santos Cosme y Damián se tiene constancia de la existencia de una Hermandad en Madrid al menos desde 1583, con sede en el Convento de San Benito y luego en el Real Convento de San Felipe de la Orden de san Agustín, tristemente desaparecidos. Estaba constituida por médicos, cirujanos, farmacéuticos y en algún momento de su historia también por odontólogos.

El 14 de abril de 1653 la Hermandad se traslada a una capilla que adquirieron (a los herederos de Miguel Soria y Francisca Carrero) en la Iglesia del Carmen Calzado. Encargaron un retablo para la capilla en 1687, dedicado a los santos patronos y a la Anunciación de Nuestra Señora (podría ser el que se encuentra en la actual capilla de la Colegiata, junto con la reja y unas placas conmemorativas).

Entre los fines de la Hermandad siempre ocupó un lugar preeminente el religioso y la caridad con los hermanos necesitados. Durante siglos se ocupó también de los intereses profesionales.

La Hermandad retoma el camino emprendido hace siglos por sus antecesores, tras un paréntesis de inactividad, con un nuevo y renovado impulso consciente de la necesidad de su testimonio y existencia.