Virgen de los Reyes

Los fines principales de nuestra hermandad son el culto a Dios y a Nuestra Santísima Madre, la Virgen de los Reyes. El amor a la Virgen Santa María, quererla, darla a conocer, servirla, sentirnos capitanes del Señor Jesús y alféreces de Santa María, igual que San Fernando que es como nuestro fundador practicar la caridad fraterna con los más necesitados, procurar la unidad entre los hermanos, rezar por España y por su recristianización, rezar por la Iglesia española, defender la fe católica y la moral evangélica, ser como el Santo rey heraldos de Santa María. Que el amor a la Virgen y al Rey de los Reyes llene nuestras vidas. La Virgen de los Reyes inspiró a san Fernando la recristianización de los pueblos, las tierras y las almas. La hermandad debe sentirse heredera de esta sublime misión. Así sea.

LOS ORÍGENES

Según los testimonios de los antiguos hermanos, se fraguó la idea de fundar una hermandad y dar culto a la Virgen de los Reyes en Madrid un 15 de agosto después de la procesión de la Virgen de los Reyes en Sevilla. Fue la iniciativa de un grupo de sevillanos que residían por entonces en la Capital. Se aprobaron las primeras reglas, se colocó en los inicios un cuadro y después una imagen del famoso escultor Coullaut Valera y se estableció canónicamente en el oratorio de Caballero de Gracia de la Villa y Corte.

En su edición de la mañana del domingo 26 de febrero de 1928 el periódico ABC informaba: “Ayer tarde se constituyó en la capilla de la calle del Caballero de Gracia la Hermandad de la Virgen de los Reyes, filial de la de Sevilla”. Gracias también a esta reseña conocemos la composición de su primera junta directiva presidida como hermano mayor por don Francisco Javier García de Leániz con el marqués de Sancha como teniente hermano mayor y siendo don Pedro Fernández Latasa el director espiritual. Figuran en ella como conciliarios (sic) conocidas personalidades de ascendencia andaluza como Torcuato Luca de Tena y Álvarez Osorio a la sazón director de ABC, el presidente del Círculo de Labradores Luis Benjumea, el escritor portuense Pedro Muñoz Seca, el pintor cordobés Julio Romero de Torres y el escultor Coullaut Valera. Los estatutos se decían inspirados en los de la Asociación de Fieles de Nuestra Señora de los Reyes de Sevilla a la que igualmente se asemejaban los cultos internos.

PRIMERA ÉPOCA

Lorenzo Coullaut Valera (Marchena, 1876 – Madrid, 1932) fue el autor de la primera talla de la Virgen de los Reyes para la hermandad que se entronizó en un altar del oratorio del Caballero de Gracia situado en la madrileña calle del mismo nombre paralela a la Gran Vía. Gracias a la generosidad del cofrade madrileño Enrique Guevara, disponemos de fotografías de esta imagen que probablemente era de tamaño algo inferior a la original sevillana.

Dada la advocación de su imagen titular, la nueva corporación pretendió desde el primer momento una estrecha vinculación con la familia real. Así en su reunión fundacional se decidió nombrar hermanos mayores perpetuos a Sus Majestades los Reyes, al Infante don Carlos de Borbón y a su esposa la infanta Luisa de Francia (abuelos del rey don Juan Carlos). También recibían esta distinción el arzobispo de Sevilla, el obispo de Madrid-Alcalá, el marqués de Estella, Miguel Primo de Rivera que encabezaba en ese momento el Directorio que gobernaba España y el conde de Guadalhorce, Rafael Benjumea, ministro de Fomento.
Durante la República, la hermandad comienza una etapa de decadencia; las noticias en la prensa sobre la corporación se limitan a la reseña de funerales por los hermanos fallecidos, lo que indica, que, aunque languideciente, la hermandad siguió con vida interna en su sede fundacional de la calle Caballero de Gracia. El golpe definitivo lo constituyó la guerra civil durante la que la iglesia fue asaltada desapareciendo la talla de Coullaut Valera y el archivo y enseres de la hermandad.

REORGANIZACIÓN

Sin imagen titular, con los reyes en el exilio y con varios de sus fundadores fallecidos, la hermandad queda prácticamente extinguida.

Después de la guerra, se reorganiza la hermandad gracias al esfuerzo de ilustres sevillanos, algunos relacionados con los antiguos fundadores, y de otros devotos de la Santísima Virgen.

Ante la falta de imagen a la que rendir culto, se consigue mediante el sacerdote sevillano Rafael Salas una gran fotografía de la Virgen de los Reyes de Sevilla “en un hermosísimo marco dorado” que se instala en la misma capilla fundacional en 1942 con la aquiescencia del rector de la iglesia, don José María Muñoz Sánchez. Ante este cuadro se empieza a rezar una Salve todos los sábados, organizándose en 1943 una novena.

Por las reducidas dimensiones del altar en el que la hermandad había residido desde 1928, la corporación decide en 1945 su traslado a la Catedral de San Isidro coincidiendo con el encargo de una talla de tamaño natural de la Virgen de los Reyes. Para ello se contacta con Antonio Castillo Lastrucci, entonces en la cúspide de actividad y prestigio por su obra para cofradías y hermandades de toda España. La función de bendición de la Virgen y de inauguración de su capilla y altar en San Isidro se concelebró en la tarde del viernes 24 de enero de 1947 por Monseñor Eijo Garay, obispo de Madrid-Alcalá y por el catedrático de su seminario, Alejandro Martínez Gil.

PROCESIÓN DEL AÑO SANTO MARIANO

Desde su fundación la hermandad no contemplaba la salida procesional de su imagen titular. Consta, sin embargo, que, en 1954, con ocasión del Año Santo Mariano, la Virgen de los Reyes de Madrid culminó sus cultos con una salida extraordinaria por los alrededores de la catedral de San Isidro. En concreto la salida se efectuó el domingo 13 de junio a las ocho y media de la tarde a la finalización del último día de su novena.

ETAPA ACTUAL

En los años setenta se produce una revitalización de la hermandad gracias a la acción de varios hermanos. En 1975 la junta de gobierno rectora estaba presidida por el abogado, escritor y periodista José María del Rey Caballero que ocuparía el cargo hasta su fallecimiento en 1987. El teniente de hermano mayor sería Antonio de León, recientemente fallecido, el secretario sería un superviviente de la época re-fundacional, don Andrés Díaz Perelló y como vicesecretario encontramos a don Fernando Claro Abrial, padre de nuestro actual hermano mayor don Pedro José Claro Casado. La hermandad seguía distinguiéndose por contar en sus filas con destacados personajes de la vida cultural y social. Así entre los consiliarios de esta junta encontramos al novelista Manuel Halcón, al historiador y político Jesús Pabón y Suárez de Urbina o al ex ministro Pedro Gamero del Castillo.

En 1998 tras el fallecimiento de José María del Rey Villaverde, el cargo recayó por aclamación en Miguel Bermudo Ercilla, también con familiares directos muy involucrados en las cofradías sevillanas, que sabría compaginar la veteranía de varios hermanos y benefactores con la entrada de nuevas generaciones. En esa su primera junta de gobierno contaría con Carlos Sainz de Vicuña, que iría asumiendo más responsabilidades desde su cargo inicial de vicetesorero ayudando a Mateo Prado hasta constituirse como secretario en pilar insustituible en la actualidad.

Fue providencial para el actual florecimiento de la hermandad el nombramiento como director espiritual de la misma de Monseñor Camilo Olivares Gutiérrez, prelado de honor de Su Santidad, capellán real y canónigo de la Catedral de Sevilla. Don Camilo es además desde hace varias décadas director espiritual de la Hermandad del Gran Poder de la ciudad hispalense.

Siguiendo la tradición de la presencia en la real hermandad de los descendientes de san Fernando, fueron recibidos como hermanos de honor imponiéndoles la medalla, su majestad doña María de las Mercedes de Borbón y Orleans, a la sazón, Reina Madre, la princesa de las dos Sicilias doña Inés de Borbón, los condes Zamoyski-Borbón, y el duque de Parcent. Así mismo en el año 2005 es nombrado primer hermano custodio, el eminentísimo y reverendísimo señor cardenal Fray Carlos Amigo Vallejo, que como buen franciscano no acepta títulos de honor. Son hermanos mayores honorarios el marqués del Moscoso, gran benefactor de la hermandad, y el que fuera hermano mayor, don Miguel Bermudo de Ercilla. Son también hermanos de honor, don Juan Carlos Guerra Zunzunegui, ex vicepresidente del senado, el académico don Santiago Castelo, don Manuel Fanjul, capellán superior de la Orden de Malta y director de publicaciones de la Conferencia Episcopal y los párrocos del Buen Consejo y rectores de la Real Colegiata, don Eduardo Herrero y don Ángel Miralles.

MIRANDO AL FUTURO

Una de las principales inquietudes de don Camilo es atraer al seno de la hermandad a jóvenes madrileños con los que se está formando una “guardia de honor de la Virgen” que en los actos de la hermandad luce una media capa con los colores y el escudo de nuestra Señora.

Fuente: Web.